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¿Quiénes somos?

Nuestra historia



«No soy lo que soy, soy lo que hago con mis manos».

Todo el que me conoce sabe que siempre me he sentido identificado con esta frase de la escultora Louise Bourgeois.

Y es que hablarte de mí, es hablarte de lo que mis manos pueden hacer por ti.

Te resumo mi trabajo; podría pasarme horas contándote lo que hago, explicarte mil técnicas y hablarte de todos los cursos que he hecho…

Pero tienes muchas pestañas en esta web que lo detallan, así que aquí no lo voy a hacer.

Además, mi trabajo es mucho más simple.

Soy el que está contigo en tu peor momento, cuando el dolor te impide hacer tu vida normal, practicar tu deporte favorito (ese que te hace levantarte cada mañana) o realizar tu profesión.

Eso es lo que hago, trabajar contigo, codo con codo, para que te recuperes de tus lesiones lo más rápido posible y retomes cuanto antes tu vida, con la mejor calidad que puedas tener, reduciendo o eliminando el dolor y las limitaciones.

Yo pongo mi experiencia, tecnología de vanguardia y las técnicas más avanzadas y tú pones tu esfuerzo, tu constancia (porque también te va a tocar trabajar) y, lo más importante, tu confianza.

Y como la confianza no se le otorga a cualquiera…


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Ahora sí, te cuento un poco más de mí.

Mi nombre es José Manuel Arjona Álvarez y desde bien pequeño tenía claras algunas cosas: me gustaba ayudar a los demás, quería trabajar en algo relacionado con la sanidad y lo de ser médico no iba conmigo.
A raíz de que mi madre sufrió unos esguinces, que se complicaron por no tratarlos adecuadamente, descubrí la fisioterapia.

Ver a mi madre, que no para quieta dos segundos, depender de los demás y sin poder hacer su vida con normalidad me impactó. Al ver lo rápidamente que mejoró, gracias a su fisioterapeuta, supe que eso era lo que quería hacer con mi vida.
Pero fue en la universidad donde, clase a clase, me enamoré de esta maravillosa profesión en la que cada día aprendo más.

Tras graduarme en fisioterapia, continué mi formación con un grado como Experto en Liberación Miofascial y un máster en Terapia manual y otro en Osteopatía.

Por suerte pronto me di cuenta de que en la fisioterapia las formaciones no terminan nunca.

Y digo por suerte por dos motivos:

  • Cada día, gracias a nuevas investigaciones, surgen técnicas y avances que nos permiten ayudar a nuestros pacientes y conseguir mejores resultados.
  • Creo que el día en que dejas de aprender es el día en el que empiezas a apagarte.

Sabía que si quería ser un buen fisioterapeuta debía especializarme. Elegí la Fisioterapia Traumatológica y Deportiva y el tratamiento del dolor crónico quizás porque tuve la enorme fortuna de aprender con algunos de los mejores fisioterapeutas en este campo.

De hecho, algunos de mis maestros trabajan en el mundo de la alta competición, entre ellos los actuales fisioterapeutas de la selección española de fútbol.

Pero no te lo voy a negar, esta profesión a veces también tiene sus sinsabores (y es que no existen las relaciones perfectas).

Los primeros disgustos vinieron cuando, tras terminar la carrera, comencé a trabajar para otras clínicas.

Aprendí mucho de mis jefes y compañeros, con los que tengo gran relación, pero las concertaciones con los seguros me fueron minando. Atender a un paciente con prisas o saber que existían tratamientos, que de verdad podían ayudarles, y no poder aplicarlos porque no estaban incluidos en su tarifa, no iba conmigo.

Yo creía enormemente que la fisioterapia se podía hacer de otra manera y eso fue lo que me llevó a abrir mi clínica.

Aunque lograrlo me llevó tiempo y esfuerzo, en septiembre de 2016 tomé la mejor decisión de mi vida.

Tener tu propia identidad y tu marca personal hace que estés más expuesto, tanto para lo bueno como para lo malo.

Y tener tu propio negocio trae muchos quebraderos de cabeza (si tienes uno seguro que me entiendes) y más si, como es mi caso, tu cabeza no para de dar vueltas sobre cómo mejorar algo: el material de la clínica, un servicio, la grabación de los ejercicios para un paciente o el post de mi web.

Pero tengo muy clara una cosa: lo bueno siempre ha pesado más.


Al fundar Tu fisio en Córdoba tenía dos objetivos en mente:

Por un lado tener una clínica de fisioterapia avanzada especializada en fisioterapia deportiva y traumatológica, en la que acompañar a mis pacientes y ser parte de su proceso de recuperación, desde el principio hasta el final, controlando su dolor en cada momento. Es decir, tratarlos como trataría a alguien de mi familiao como me gustaría que un especialista tratara a los míos.

Pero también que todos mis pacientes puedan acceder, sin salir de Córdoba ni pagar unos precios desorbitados, a los mejores tratamientos, los que poseen los deportistas de élite.

Pues la calidad de vida y la salud no son negociables y no deben estar solo al alcance de unos pocos.

En definitiva, ofrecer a nuestros pacientes la cercanía y la familiaridad de la clínica de tu barrio, la de toda la vida, con la alta tecnología de los más grandes y mejores centros de fisioterapia y rehabilitación a los que acudiría un deportista de alto nivel.

Así lo quise y, puedo decir con orgullo, que así es.

La «hoja de ruta» de Tu fisio en Córdoba estaba clara: seguir formándonos en las técnicas más novedosas y en conseguir la tecnología punta necesaria para aplicar estos tratamientos con la mayor seguridad.

Algunas de las adquisiciones que hemos hecho en estos casi 6 años han sido la máquina más potente de tecarterapia de Andalucía, un ecógrafo de alta gama, así como los más seguros y avanzados dispositivos de electroestimulación que nos permiten aplicar técnicas tan complejas y novedosas, como la neuromodulación funcional, la estimulación transcraneal y la electrólisis percutánea terapéutica, que tan buenos resultados están ofreciendo.

No todas las clínicas poseen este tipo de maquinaria y en la fisioterapia la combinación de diferentes tratamientos es clave para agilizar los procesos de recuperación.

¿Y esto qué significa?
Menos dolor y tiempo de inactividad para nuestros pacientes, o lo que es lo mismo, menos dinero y tiempo que deben invertir.

Otro de los factores en los que siempre he creído es en la economía colaborativa y en los negocios de barrio y sé muy bien lo duros que pueden ser los primeros pasos.

Por ello, desde mis comienzos he colaborado con otras empresas y clubes deportivos como el Centro de Educación Postural Anabel Manjón, el Fusion Training Center, el Club de Natación Navial (a cuyos nadadores «ponemos a punto» para sus competiciones) y también somos patrocinadores de equipos como el de rugby CRAC.

Ofrecemos descuentos a todos los miembros de dichos clubes, porque cuando se lucha por un sueño, toda ayuda es poca.


Mi equipo

Pero basta de hablar de mí…


Al año de abrir la clínica, la familia creció y por sus puertas entraron Antonio David Sánchez Molina (también fisioterapeuta) y Ana Salinas Ariza (nuestra recepcionista).

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Antonio  es un futbolero apasionado que, tras sufrir una lesión, vivió en su piel lo que la fisioterapia puede hacer por una persona. Por ello quiso ayudar a otros, como lo ayudaron a él, e hizo de la fisioterapia su forma de vida.
Se especializó en fisioterapia deportiva avanzada y osteopatía y ha realizado numerosas formaciones en diferentes universidades.

Pero si tuviera que destacar algo en él sería, sin duda alguna, la ternura con la que trata a sus pacientes y la confianza que estos le muestran.

¡Ah! Y quizás me gana en el gusto por el orden, y es que los dos somos un poco maniáticos con ese tema.


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Respecto a Ana Salinas Ariza se incorporó para que gestionase las citas de la clínica y atendiese al público.

Lo que nunca me imaginé es que al final sería ella quien mejor calmaría los nervios de los pacientes la primera vez que vienen, que tiene un disco duro en el cerebro para recordarme todo lo que se me olvida, que hace magia con los horarios y las consultas y que nunca nunca nunca se va a casa si queda algo pendiente.

Al principio parece un poco seria pero es el ángel de nuestra clínica.

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Y la última persona en llegar a la clínica fue Jesús Raya Ramírez: es el más joven y ha traído un aire fresco a la clínica. Es muy proactivo y otro apasionado del deporte.

Entrenador personal, experto en pilates y prevención y readaptación de lesiones, ama el deporte y la fisioterapia con la misma pasión por lo que, no podía ser de otra forma, también se especializó en fisioterapia deportiva avanzada.

En sus manos tendrás los mejores cuidados, eso sí, puede que también te caiga alguna «charla» si eres su paciente y no haces los ejercicios.

Su visión de la fisioterapia, muy similar a la que tenemos Antonio y yo, hace que formemos un equipo que rema en la misma dirección y no tres fisios que comparten una clínica.

Y esta es nuestra pequeña gran familia.

Ostras ¡qué me dice Ana que falta alguien más!

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¡Huesitos! Es que es tan callado que a veces se nos olvida que está aquí. 

Lleva conmigo desde el principio, es el vigilante de la clínica y recibe a nuestros pacientes con una eterna sonrisa.
Le encanta disfrazarse y las fiestas, aunque lo que más le gusta son los niños, por eso siempre viene conmigo a los colegios y los clubes deportivos que visitamos para enseñarles cómo es nuestro esqueleto y lo más importante cómo cuidarlo y mantener buenas posturas para que no suframos lesiones.


Y ahora que sabes quiénes somos, qué hacemos y qué nos gusta, te quiero enseñar nuestra clínica.

Aquí pasamos gran parte del día y estaremos encantados de recibirte y ayudarte a que vuelvas a estar como nuevo o, al menos, casi casi a estrenar.